24 de junio de 2021

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Petorca: vecina mantenía cráneo en el entretecho para «evitar brujerías»

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Sorpresa causó el hallazgo de restos humanos en una vivienda ubicada a solo algunas cuadras de la plaza de armas de la ciudad. Pieza tiene más de 100 años, por lo que pasó a manos del Consejo de Monumentos.

El misterio se tomó la céntrica calle Colegio de la ciudad de Petorca cuando vecinos notaron la presencia de un vehículo de la PDI en el sector. Allí, a escasas cuadras de la plaza de armas, un cráneo humano había sido encontrado en el entretecho de una vivienda, lo que motivó la concurrencia al lugar de la Brigada de Homicidios (BH) de Los Andes.

Lo cierto es que, pese al paso de los días, el origen de este resto óseo sigue siendo una incógnita, ya que las únicas certezas que pudo constatar aquel día la policía civil es que este carecía de algunas partes y que tendría una data que fluctúa entre los 100 y 200 años de antigüedad. Por esto último, indica a La Estrella el comisario Luis Báez, jefe (S) de la BH andina, “en primera instancia no reviste carácter de interés criminalístico”. Ahora el cráneo se encuentra a resguardado en el Museo Arqueológico de Los Andes.

Antes de ser derivado a aquel lugar, el personal de la PDI se contactó con el área de Arqueología de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, lo que fue confirmado a La Estrella desde el Consejo de Monumentos Nacionales.

Desde aquella entidad además añadieron que “dada la situación sanitaria, el análisis se hizo a través de las fotografías enviadas por los policías a través de mensajería celular. Analizadas estas por un grupo de arqueólogos y antropólogos físicos, en conjunto con expertos de la PDI, determinaron que su aspecto era arqueológico y se descarta que sea reciente. Sin embargo, debe ser sometido a un peritaje para determinar su data”.

Asimismo, añadieron que por ahora el cráneo permanecerá en Los Andes, “considerando que actualmente hay un cordón sanitario hacia la Quinta Región”, y hasta que estén las condiciones de ser trasladado a Santiago para las respectivas pericias.

Si bien el halo de misterio sobre cómo llegó aquel cráneo allí se mantiene y quizás nunca se sepa totalmente, ya que el dueño original de la vivienda ya está fallecido, el personal de la PDI pudo recopilar algunos antecedentes tras entrevistar a quien vive actualmente en la propiedad y que, según pudo indagar La Estrella, es nieta de quien habría ocultado el resto óseo.

De acuerdo a lo indicado por el comisario Báez, “según lo manifestado por el propietario, dicen que esa era una vivienda antigua y que había escuchado que su abuelo había puesto este cráneo en el entretecho más que nada en esos tiempos para que no le cayeran cosas de brujería”. Asimismo, añadió el jefe (S) de la BH, aún no se ha podido determinar si se trata de una mujer o un hombre, “por cuanto tenía falta de restos óseos del cráneo (…) Casi toda la parte derecha del cráneo”.

La Estrella logró comunicarse con la nieta del dueño original de la casa, Luz Marina Leiva Silva, quien accedió a entregar algunos detalles del hallazgo del cráneo en la vivienda donde vive hace seis años. La petorquina señala que todo ocurrió mientras unos maestros hacían algunos arreglos en el entretecho de la antigua vivienda al martes 8 de septiembre, alrededor de las 12:00 horas.

Sobre el origen del cráneo, señala que “hace mucho tiempo mi abuelito, cuando él hizo su casa donde yo estoy viviendo ahora, él estaba haciendo el canal de su casa, que es la acequia y encontró una osamenta (…) Data más menos del año 77, 78 (…) usted sabe que antes lo abuelitos antiguos ellos creían mucho en todas estas cuestiones que era buena suerte y él supuestamente tomó el cráneo y lo guardó en el entretecho”.

La mujer saca esas conclusiones ahora, recordando situaciones y conversaciones del pasado, como cuando llegaba a visitar a su abuelo y ya en sus últimos años de vida él le decía “si yo tengo un amigo que me cuida y lo tengo ahí arriba”. “Pero yo nunca le tomé atención”, dice la petorquina, que jamás imaginó que aquel compañero al que se refería era aquel cráneo que ahora sale a la luz.

Su abuelo, Julio Leiva Villalobos, falleció a los 116 años el 7 de julio de 2006 y con él se llevó su verdad sobre las motivaciones que tuvo para ocultar allí aquel cráneo.