No se podrán destruir los cargamentos impregnados con droga detectados en ambos puertos que se dieron a conocer en junio.
Pérdidas que ascienden a varios millones de dólares y que incluso han acarreado roces a nivel diplomático en el último tiempo han generado la causa ya conocida mediáticamente como “Narcomaderas”, que se refiere al decomiso de cargamentos de madera provenientes de Bolivia que en total sumaron 108 toneladas, y que en junio pasado fueron dados a conocer por el gobierno chileno como la incautación más grande de droga en la historia del país. Y es que en esa ocasión, en pautas de prensa realizadas en Valparaíso y en Arica, se informó del hallazgo de sustancias ilícitas impregnadas en aquellos cargamentos.
De esas maderas, 11,1 toneladas fueron detectadas en contenedores en el puerto de Valparaíso y 7,1 toneladas en el de San Antonio, las que tenían como destino su destrucción, pero aquel escenario cambió luego de una audiencia de cautela de garantías solicitada por las defensas de 23 empresas madereras bolivianas que exportaron aquellos cargamentos que habrían sido intervenidos para impregnar clorhidrato de cocaína y ketamina, según informaron las autoridades chilenas en su momento. Aquel freno a la destrucción de estas maderas fue decretada este martes 20 de octubre por el juez Juan Araya, del Juzgado de Garantía de Arica (la investigación que derivó en la incautación fue liderada por aquella Fiscalía Regional).
De esta forma, el magistrado acogió la solicitud de las defensas de los madereros y ordenó al Servicio de Salud Valparaíso San Antonio (además del de Arica) a suspender la quema de los cargamentos que se mantendrían en contenedores en ambos puertos de nuestra región. Esto se mantendrá por un plazo de 60 días, a la espera de realizar nuevos análisis a los cargamentos.

